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Tepoztlán y su decálogo contra la inseguridad

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Por Oswald Alonso

Tepoztlán, Mor., 9 de octubre.- Santo Domingo, uno de los barrios del valle sagrado, creó su propio decálogo de la seguridad al considerar que ni el gobierno estatal ni el municipal han podido con la inseguridad. “Acá todos nos vamos a defender contra quién sea”, reta doña Angélica Medina.

Cansados de ser víctimas de los delincuentes y blanco de los abusos de la policía estatal, los vecinos de este barrio colocaron mantas en esquinas de calles con un mensaje claro a los ladrones: “Te lincharemos”. Después, tras un consenso, decidieron acciones menos violentas, crearon comités de autoprotección y enseguida constituyeron una organización civil capaz de reaccionar en defensa de los vecinos víctimas de los robos.

“La gente se enfadó, tomó decisiones como linchar a los criminales que hagan daño en el barrio, pero dijimos ¡no, espérense!, mejor vamos a organizarnos”, afirma Salvador Rivera, avecindado en este municipios desde hace más de 30 años.

Su proyecto de ciudadano vigilante los llevó a crear en pocos meses un comité de autoprotección vecinal, lo que causó alerta en el municipio porque en el resto de los barrios se extendió la especie de que ya se habían formado autodefensas armadas para linchar delincuentes en Tepoztlán.

“Dijeron que eran autodefensas, se alarmaron pero lo que pasó es que ante la falta de una autoridad responsable, los ciudadanos creamos una organización capaz de organizarse para proteger a las familias por el incremento de asaltos; se metían a las casas”, recuerda Salvador.

Los que habitan en este lugar tiene muy frescos los recuerdos de los asaltos en calle, el robo a casas habitación y también los abusos de la policía estatal.

“Hace unos meses se metieron a la una de la mañana, colocaron unas escaleras y se metieron, se oía puro vidrio roto; que me asomo y con una metralleta que me apuntan para que me metiera a mi casa. Me amenazaron: ´si se asoma se la va llevar la chingada´. Como ratera estaba viendo escondida”, relata Angélica Medina Rodríguez, quien no recuerda la fecha pero sí los abusos de la policía.

“Entraron a robar, había niños, no les importó, fue una arbitrariedad, se llevaron a un señor enfermo, por eso no queremos al Mando Único, no lo queremos, robaron dinero, computadoras, lo que pudieron. Hablé a la policía municipal, llegaron a las quinientas pero no hicieron nada porque dijeron que eran del MU”, afirma doña Angélica.

Otro día, caminaba, como dice hacerlo habitualmente, cuando en un paraje le marcaron el alto los elementos que circulaban en una patrulla. Cuenta que primero le preguntaron indicara el lugar a dónde se dirigía y a razón del por qué portaba un machete. “Es uno que cargo, voy al campo se supone que debo de llevar algo, no voy a la ciudad, ni filo tiene. ‘Pues ándese con mucho cuidado´, me respondieron”, narra.

Luis Ayala García es un anciano que también ha sido testigo de múltiples robos y asaltos en su comunidad, además de haber sido directamente víctima del Mando Único.

“Fuimos al campo con mi hijo y mis nietos, por baraña seca, ya veníamos en la carretera por Santiago cuando pasa la policía estatal, no pensé nada, pero me dice: ‘¿qué no saben que está prohibido? ahorita se van derecho a Atlacholoaya, verán cómo les va ir’. Se nos pusieron tercos, yo pienso que me querían sembrar algo, jalonean a mi hijo, lo esposan, se llevaron la camioneta y a mis nietos y a mí nos dejaron tumbados en la carretera.

“Mi nieto grabó la patrulla pero hicieron que lo borrara, lo amenazaron: ‘¿quieres que te meta un balazo?´, pues tuvo miedo y lo borró”. También recuerda que con su familia buscaron en las comandancias a su hijo, supieron que estuvo en Torre Morelos, de donde se lo regresaron después de pedir la intervención de políticos para liberarlo. Salió sin cargos.

Roberto Robles Quiroz es secretario del Comité Ciudadano de Seguridad del Barrio de Santo Domingo, una organización que instaló sirenas para hacerlas sonar cuando alguien esté en peligro.

Afirma que lo que los unió es la inseguridad generada por la incapacidad de las autoridades. “Creemos que con la organización podemos combatir el problema de inseguridad porque las autoridades han sido rebasadas, nosotros lo que tenemos que hacer es cuidarnos. Se han sumado otros barrios”, cuenta.

Se trata de un grupo de ciudadanos que incluso tiene con un decálogo de prevención de delitos. Son 10 reglas básicas donde ponen énfasis en que es con valores en la familia por donde se podrá erradicar la violencia.

1.-Inculcar valores en los miembros de la familia, que ayuden a erradicar la violencia y los hábitos nocivos en la sociedad.

2.- Poner la mayor atención posible en nuestros hijos para conocer más sus inquietudes y sus problemas y brindarles el apoyo que requieran.

3.- Contar con las protecciones y cerraduras adecuadas en puertas y ventanas del hogar y de ser posible con perros o alarmas que inhiban a delincuentes.

4.- Tener bien iluminado el predio donde habitamos y/o donde tenemos un negocio, así como nuestra calle.

5.- Mantener una buena comunicación y colaboración con nuestros vecinos para ayudarnos mutuamente en la vigilancia de nuestra calle o cuadra.

6.- Si salimos de viaje, ponernos de acuerdo con vecinos y/o personas de confianza para estar al pendiente de lo que ocurra en nuestra casa.

7.- Hacer denuncias ciudadanas anónimas cuando observemos vehículos o personas sospechosos.

8.- Denuncia de inmediato ante las autoridades si recibes algún tipo de amenaza o intimidación por parte de delincuentes.

9.- Si sufres o te percatas de algún incidente delictivo llamar a la policía municipal y a los números telefónicos de las alarmas del Barrio.

10.-Si llegas a sufrir algún delito, hacer la denuncia correspondiente, ratificarla y dar seguimiento constante a su curso, hasta ver resultados de la justicia.

Cuentan los que aquí viven que con la organización han disminuido los delitos. Su plan ha sido muy fácil. Se reúnen permanentemente, realizaron una colecta para comprar por lo menos tres alarmas con sirenas para activarlas cuando alguien está en peligro, cuenta el profesor Gabino Rodríguez.

Asegura que la gente ha respondido pero lamentablemente han visto que el municipio no responde al mismo ritmo porque cuando tienen un problema y son requeridos, tardan hasta 40 minutos para reaccionar.

Pero no es todo, para medir su efectividad ya realizaron dos simulacros de peligro. “El primero fue a las 11 de la noche, primero lo iniciamos con silbatos porque no había alarmas, con los silbatos los vecinos salieron, nos reunimos en la esquina de una casa, nos dimos a la tarea de ver y la mayoría de los vecinos salió”.

El segundo fue a las 5 de la tarde, ya con tres alarmas instaladas, salieron pero sin armas, que dicen no poseer; las sustituyeron por palos, machetes y toda herramienta de trabajo que a la vez puede ser usada en defensa. Funcionó la alerta, considera el profesor.

Ya organizados, dieron un paso más y la asamblea decidió enviar un exhorto al presidente Enrique Peña Nieto, el gobernador Graco Ramírez y a las autoridades municipales.

Los vecinos demandan a las autoridades relacionadas con la seguridad que asuman un compromiso serio y responsable de aportar su mejor empeño y de acuerdo con sus funciones, presentar resultados palpables y eficientes en su quehacer para lograr una disminución significativa de la violencia y del delito, pero con la participación activa de la ciudadanía.

Dicen que en tiempos recientes, pese a la percepción optimista de las autoridades estatales, en Tepoztlán y en Morelos se han incrementado los delitos menores, los robos y los asaltos a transeúntes y a casas habitación, dicen estar esto sufriendo tanto personas avecindadas en el municipio, como oriundas del lugar.

En el documento expresan que existe una generalizada percepción de que la ineficacia de la policía puede ser no solamente negligencia e ineptitud mostradas, sino que a consecuencia de las omisiones, se estaría protegiendo a delincuentes porque se observa que no existen estrategias o acciones claras de las autoridades municipales para prevenir e inhibir la violencia y el delito, aunado a una deficiente o nula respuesta a los llamados de auxilio de la ciudadanía.

Y alertan: “Ante tal situación de abandono institucional y con la complacencia del gobierno municipal, la violencia y la delincuencia han crecido en Tepoztlán, generan un ambiente de zozobra y desconfianza generalizada motivo por el cual los habitantes de los barrios nos organizamos para apoyarnos mutuamente en la protección de nuestras familias y de nuestros bienes, conforme al derecho que nos asiste.

“Aclaramos que de ninguna manera buscamos generar más violencia o inestabilidad social, sino solo protegernos… dada la crítica situación que estamos viviendo por la inseguridad pública en el municipio de Tepoztlán, hacemos un atento y enérgico llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno, para que cada instancia asuma con calidad y eficacia la parte que le corresponde”.

La asamblea del barrio también demandó acciones puntuales a las autoridades de los tres niveles de gobierno. A la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente le pidieron que actúe en forma enérgica y eficiente contra talamontes y contra toda persona o grupo que dañe o cambie el uso de las áreas naturales protegidas y/o que contamine el ambiente.

A la Comisión Estatal de Seguridad Pública (CESP) le exigen realizar labor de inteligencia policial para prevenir, combatir y erradicar los delitos del fuero común, así como los de alto impacto, en forma coordinada con las policías municipales. A los elementos de la CESP plantean que acudan de manera expedita al auxilio de la policía municipal cuando esta se lo requiera y el caso lo amerite; así como con instituciones federales cuando estas se lo soliciten, en forma coordinada.

A la Fiscalía General del Estado de Morelos establezca una Agencia del Ministerio Público (AMP) que funcione las 24 horas del día, los 365 días del año, pues el carácter turístico de Tepoztlán y el incremento de los delitos lo ameritan.

Además de que los AMP se involucren de lleno en la investigación y en la persecución de los delitos, e integren con eficiencia las carpetas de investigación para evitar la liberación de delincuentes por falta de elementos.

Al municipio le demandan establezca un programa de Policía Municipal de proximidad, conformado por ciudadanas y ciudadanos con arraigo en el municipio, que cumplan los requisitos de ley y se comprometan a trabajar con empeño y eficiencia en la seguridad.

Integren el Consejo Municipal de Seguridad Pública con dependencias de los tres niveles de gobierno y se incluya a un nutrido número de ciudadanos representativos de los diversos sectores y localidades del municipio, en la definición de las políticas públicas, en su implementación y en su seguimiento.

Garanticen el respeto irrestricto a los derechos fundamentales de los habitantes y visitantes de Tepoztlán, sin distinción.

El comité de autoprotección se asumió como Auxiliares de la Seguridad Pública, conforme a lo establecido en la primera fracción del Artículo 4º, de la Ley del Sistema de Seguridad Pública del Estado de Morelos (LSSPEM), para que en caso de tener conocimiento urgente de sucesos criminales y/o de violencia ellos llamen de inmediato a la policía municipal.

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