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Inicia demolición de edificio de la UAEM a tono de “Las Golondrinas”

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Por Antonella Ladino

Cuernavaca, Mor., 22 de enero.- Cuando los mariachis entonaron Las Golondrinas los mazos golpearon las columnas, que sostuvieron por más de 50 años al emblemático edificio uno de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), el cual será demolido luego de las afectaciones que dejó el sismo del 19 de septiembre.

El edificio principal albergó las facultades de Arquitectura, Contaduría, Administración e Informática pero el temblor de 7.1 grados dañó su estructura por lo que fue declarado inhabitable. A cuatro meses del movimiento telúrico los alumnos, docentes y trabajadores le dieron el último adiós en una ceremonia de demolición.

El rector Gustavo Urquiza informó que el nuevo edificio será similar al existente pero estará elaborado con materiales sustentables, además contará con dos pisos para estacionamiento y se prevé que los trabajos concluyan entre cuatro y cinco meses.

Otros edificios que serán destruidos son el área de Bioquímica en el campus Chamilpa, así como los edificios en Jojutla, Tlatizapán, Cuautla y Puente de Ixtla y para ello se tiene previsto un gasto de mil 300 millones de pesos para todas las obras de la universidad.

Agustín Moro Viveros, egresado de la UAEM, contó que las primeras clases de Arquitectura las tomó en un centro que estaba ubicado en la calle Viveros junto al primer club de golf, pero en 1968 se trasladaron al edificio uno donde se construyó la máxima casa de estudios, campus Chamilpa, norte de Cuernavaca.

Dijo que guarda recuerdos importantes pero también siente nostalgia porque fue parte de la primera generación de Arquitectura (1966-1971), pero además en 1968 cuando surgió el movimiento estudiantil de la UNAM ofreció pláticas a los estudiantes para tomar conciencia de lo que significaba la protesta universitaria y eso le costó una detención junto a tres compañeros; dos de ellos viven y a todos se los llevaron al campo militar número uno en la Ciudad de México, pero días después obtuvieron su libertad.

Agustín recuerda al edificio uno como el más grande porque cobijó a unos 150 alumnos en los cinco grados de su carrera, pero también cuenta que la comunicación y la vialidad era algo que padecía a diario y con calles de terracería se veían obligados a recorrer grandes trayectos hasta el centro de Cuernavaca para comprar alimentos.

“Me da tristeza y nostalgia, fueron muchos años de convivir aquí, no puede uno irse contra la naturaleza, lo movió, lo dañó, pero se hará uno nuevo y la esperanza no se va a perder porque se va a reconstruir un edificio nuevo”, expresó Agustín Moro, quien hace algunos años concluyó una maestría y doctorado en la máxima casa de estudios.

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