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Besa a su hijo en la mejilla luego de la vinculación a proceso

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Por Leticia Villaseñor

Xochitepec, Mor., 15 de mayo.- El fallo del juez fue implacable pero Maximiliano, el joven de 22 años, ahora limpio y con piel radiante, parecía ausente, distante del pronunciamiento del enjuiciador. En ocasiones demostró ansiedad y para atender su inquietud se giraba en la silla con ruedas.

Su rostro era diferente al de la mañana del miércoles 8 de mayo, cuando disparó contra cuatro hombres en la esquina de Galeana y Gutenberg, en el corazón de Cuernavaca.

Ahora su pelo estaba acicalado a diferencia de aquel día cuando con la caída de su gorra su cabello largo se plegó a su cara sudorosa, excitada por la adrenalina.

Maximiliano oyó al juez cuando pronunció la vinculación a proceso en su contra, pero no se inmutó. Se levantó de su asiento y hasta ahí llegó su madre, Elizabeth, para colocarle un beso en la mejilla.

Todo había pasado para Elizabeth y su hijo a quien siempre ayudó para atender su adicción a la marihuana, según declaró para un diario nacional. Nunca lo abandonó, nunca lo perdió de vista pero Maximiliano eligió su camino en oposición a las regla de casa, contaría su mamá luego de su detención.

Elizabeth atendió la audiencia, los elementos expuestos por la Fiscalía y también los argumentos de la defensa de su hijo. La acompañaron dos mujeres y un hombre de edad avanzada.

Y cuando concluyó la audiencia, antes de las 14:00 horas, abandonaron la sala de juicios orales y eludieron hablar con los medios de comunicación. A la salida de la Ciudad Judicial, el edificio de concreto situado al lado del penal de Atlacholoaya, abordaron un taxi y partieron del lugar.

Afuera el sol continuaba castigando aunque su intensidad era menor a los rayos que dejó caer a plomo al medio día, justo a las 12:00 horas, cuando estaba programada la audiencia de Vinculación a Proceso de Maximiliano.

 

La audiencia

Los minutos previos al inicio de la audiencia fueron tensos, copados por un silencio inhóspito, con siete custodios colocados al interior de la sala resguardando el orden.

El juez de control, Arturo Ampudia Amaro, ingresó a la sala y explicó que el abogado defensor de Maximiliano estaba retrasado por atender otra audiencia. Salió del lugar con su toga negra y la estola roja sobre el brazo y regresó unos 10 minutos después con la indumentaria puesta.

El radio del personal de seguridad sonó “10 45, Maximiliano…” y enseguida los siete custodios se irguieron y colocaron en posesión de alerta.

Por la puerta izquierda entró Maximiliano vestido de pies a cabeza de color caqui, con cabello largo quebrado justo por debajo de las orejas, y rapado a los costados.

Sus tatuajes quedaron ocultos bajo la ropa obligatoria que debe portar dentro del penal de Atlacholoaya, en Xochitepec, justo al lado de Ciudad Judicial.

La audiencia apenas iniciaba cuando entró a toda prisa el abogado de oficio José Antonio, quien se excusó por el retraso y el juez lo admitió sin objetar puesto que fue previamente avisado.

A las 12:30 se retomó la audiencia de vinculación a proceso por los delitos de homicidio calificado, homicidio calificado en grado de tentativa y lesiones calificadas, como parte de la estela de estragos que causó Maximiliano durante y después del ataque la mañana del 8 de mayo pasado.

Desde ese día el joven carga con el señalamiento de empuñar un arma sustraída del Cuarto de Evidencias de la Fiscalía General del Estado, con la que sesgó la vida de Jesús “Don Chuy” y Roberto además de lesionar en la espalda a René, un camarógrafo, y a Rafael, hermano menor de Roberto.

La Fiscalía General del Estado expuso de nueva cuenta los hechos. El pasado miércoles, alrededor de las 10:15 horas el joven ataviado con tenis negros, jeans, camiseta, sudadera y gorra negra y la capucha de la sudadera puesta sobre la gorra, empuñó la Glock 17 .9mm y disparó contra Roberto en la cara y en el abdomen, luego persiguió a Don Chuy, quien trató de esconderse entre un grupo de reporteros que entrevistaban a Gilberto Alcalá, secretario de Desarrollo Social.

De nada le valió. El joven accionó de nueva el arma e hizo blanco en el pecho. Ambas víctimas murieron por hemorragia masiva en diferentes hospitales públicos, unos cuantos minutos después de haber ingresado, motivo por el cual el juez lo vinculó a proceso, una vez que la Fiscalía presentó el acta de defunción, testimonios de las cónyuges de que la mañana del 8 de mayo estaban con vida hasta su presunto encuentro con Maximiliano, además de diversos videos del momento.

También admitió el reconocimiento a través de la cámara de Gessel hecho por el propio Rafael, dos días después del ataque, a pesar de los alegatos de su defensa que objetó que el proceso estaba viciado.

“La defensa no acreditó tal ya que no ofreció pruebas de que Rafael conociera de la identidad de Maximiliano para señalarlo entre otros dos sujetos”, arguyó el juez quien a su vez reclasificó las lesiones calificadas por el homicidio calificado en grado de tentativa.

Ello por el forcejeó que hubo entre Rafael y Maximiliano cuando disparó contra Don Chuy, en un intento de detenerlo. Así fue cómo el joven fue despojado de la sudadera negra y de la gorra pero sin perder el arma, la cual accionó en contra de Rafael causándole heridas que si bien no pusieron en riesgo si vida, el juzgador consideró en su acción la intención de privarlo de la vida.

 

“Falla” la Fiscalía

En su huída Maximiliano se topó con el camarógrafo René y éste en un reflejo involuntario levantó un pie hacia el agresor pero el joven respondió con un disparo que hizo blanco en la espalda del camarógrafo sin consecuencias graves.

Pero aún ahí la Fiscalía no arguyó correctamente sus alegatos pues si bien no cambió el delito sí agravó la intensidad, ya que el dictamen médico expuso que son lesiones que tardan en sanar mas de 15 días pero menos de 30 y no 15 como lo estableció la Fiscalía en su dictamen médico.

La institución pública no sustentó la acusación por el homicidio calificado en grado de tentativa en contra del policía Fernando “N”, quien al percatarse de los primeros disparos se dirigió hacia la escena del ataque pero la agresión fue tan rápida que Maximiliano echó a correr en un intento de fuga seguido del policía y otros elementos hasta de ciudadanos.

Al verse perseguido accionó su arma en al menos cuatro ocasiones por lo que el policía le disparó sin hacer blanco, pero la Fiscalía no tomó la declaración del elemento ni aportó mayores indicios, por lo que el juez consideró sin sustento la acusación en su contra.

Además Ampudia Amaro hizo hincapié en que el informe de las ojivas que se recuperaron tanto de heridos como de las víctimas mortales, se presentó de manera indiscriminada y sólo en el caso de Roberto presentó la coincidencia de ésta con el arma que el presunto homicida tiró en su carrera por darse a la fuga, a unos pasos de donde finalmente fue capturado.

El juez desechó además el retrato hablado de una de las víctimas, pues éste se hizo después que Maximiliano ya había sido detenido.

La audiencia duró unas dos horas en la que se desestimó un delito, se reclasificó otro y se confirmaron otros dos. En síntesis todo se juntó para que la decisión del juez resonara en la sala: vinculado a proceso.

La Fiscalía pidió cuatro meses para recabar más indicios como videos, testimonios y demás, plazo en que estuvo de acuerdo el defensor de oficio pero que al juez se le hizo excesivo, sin embargo lo concedió.

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