El caso Guillermo Cinta es otra mala señal del «Cuauh»

Por Oswald Alonso

El caso del periodista morelense Guillermo Cinta, quien acusa haber dejado de conducir un noticiero en radio por presiones de operadores del edil electo de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo, tenemos que ponerle más tensión porque de sí ya es preocupante la censura rampante en el estado.

Conocimos de propia voz lo que paso. Él nos narró que los directivos de la empresa Audiorama recibieron en diversos momentos llamadas de los operadores del exfutbolista pidiendo que el conductor Guillermo Cinta no fuera tan crítico en las redes sociales contra del Cuauh, de  lo contrario no firmarían contrato de publicidad con recursos públicos en enero próximo. Cinta Flores no se dejó presionar y abandonó  el noticiero.

El caso es importante, ahora mismo cuando en el debate de los periodistas está justo el de la censura en todos los niveles, censura que ha llevado a varios reporteras en las regiones ha dejar sus empleos por presiones oficiales. Por otro lado, también se analiza si el estado cumple con su obligación de información de calidad para los ciudadanos, si es transparente pero sobre todo en qué grado cumple con la rendición de cuentas, pienso que nos queda a deber.

Con este panorama, ¿tendremos que agregar a la lista de agresores de los periodistas a Cuauhtémoc Blanco Bravo, edil electo en Cuernavaca?  Creo que ya existen muchos  frentes de los que tienen que cuidarse  los  periodistas como para agregar a uno más.

Artículo 19 ha documentado que los principales agresores de los periodistas están en el ejercicio público: policías, ediles, gobernadores, etcétera. De ahí la necesidad de seguir a detalle los pasos que va a dar el edil de Cuernavaca en el tema de Libertades, Trasparencia y Rendición de Cuentas.

Más, porque es sabido que el presupuesto publico destinado a la contratación  de publicidad oficial, a estas alturas de la insipiente democracia (pañales), sigue utilizándose como un medio de presión para no ejercer la libertad de expresión en medios de comunicación, violentando directamente el libre ejercicio profesional de los periodistas.

Cuauhtémoc Blanco tiene que saber, independientemente del escándalo en que se ha visto envuelto en los últimos días (fabricó su residencia en Cuernavaca para poder competir) que no hay dinero público que alcance para tapar escándalos, menos que, cuando sale a la luz su secreto inconfesable, los periodistas estamos obligados –así lo exigen un sistema más democrático- a investigar y publicar o que algo de origen no está bien. Eso es democracia, ya estás en este camino Cuauhtémoc, ahora te resta aprender que no es reprimiendo periodistas como evitarás críticas, las evitarás en la medida que seas honesto, transparente y rindas  cuentas claras a los tus gobernados, porque se les puede mentir una vez, dos veces será tu suicidio.

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