Por Oswald Alonso

Para  la opinión pública Manuel Martínez Garrigós es el exalcalde más ladrón que ha tenido la historia moderna de la ciudad -que pese al saqueo histórico no se la han acabado-  lo raro del caso es que no está en la cárcel a pesar de que existen varias indagatorias en su contra en la fiscalía morelense desde hace tres años.

Manuel, también es uno de los políticos más negados en los círculos políticos y de decisiones; el más apestado. Si esto es así, entonces, ¿por qué lo busco Cuauhtémoc?

El exalcande Manuel Martínez Garrigós  y Cuauhtémoc Blanco Bravo, presidente electo de la capital, son cómplices, tienen un secreto inconfesable y vergonzoso.

En principio, ya es publico que Manuel participó directamente en la campaña del “Cuauh”, que le ayudó prestándole su estructura política en la ciudad para ayudarle a ganar.

Recuerdo con claridad cuando se le cuestionó al entonces candidato Blanco Bravo si ¿conocía y en que grado participaba Manuel Martínez en su campaña?

Respondió negándolo. Pero, muchas noches se reunieron Garrigós y Cuauhtémoc  para afinar campaña y estructuras.

Si parte de su secreto inconfesable es su alianza, entonces, ¿por qué se pelearon y desató una guerra de declaraciones de uno contra el otro.

Garrigós, en el piso político en que se encuentra no tenía nada que perder al ayudar a Cuauhtémoc.

Entonces, ¿qué llevó a Cuauhtémoc aliarse con el político más señalado de las últimas décadas?

Cuauhtémoc, el que dijo ser un ciudadano que no defraudará a los ciudadanos, debe una explicación clara, detallada y creíble. ¿cómo es que se alió con el exalcalde acusado de dejar en banca rota al ayuntamiento?

Este miércoles Cuauhtémoc Blanco Bravo, acudió personalmente a la fiscalía morelense, habló con el fiscal general Javier Pérez Durón, le demando avanzar en las investigaciones para castigar a Martínez Garrigós por el desfalco al ayuntamiento.

El fiscal le informó que siempre que el ayuntamiento aporte elementos jurídicos y empuje la investigación se castigara a los responsables.

La respuesta de Garrigos fue inmediata. En las redes acusó que Cuauhtémoc es producto de un contrato de 8 millones de pesos, también revela que efectivamente, él participó en su campaña pero lo acusa de ingrato. Lo reta a realizarse la prueba de la mentira o verdad.

La verdad de las cosas es que, los dos deben una explicación a los ciudadanos. Garrigos debe decir qué pactó con el Cuauhtémoc, y el exfutbolista debe transparentar hasta donde se metió Garrigós en las decisiones de su campaña. El Cuauh, no empieza bien. Cargar con un secreto inconfesable del tamaño de Garrigós no es sano para su carrera política, menos cuando se sabe que su mirada está en el 2018.

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