EL UNIVERSAL

Kiev. Un misil ruso se abatió el lunes sobre un centro comercial dejando al menos 16 muertos y 59 heridos en el centro de Ucrania, un acto descrito como «un crimen de guerra» por los dirigentes del G7 reunidos en una cumbre en Alemania.

«Los ataques indiscriminados contra civiles inocentes constituyen un crimen de guerra», denunció el G7 en una declaración que condena «el ataque abominable» y advierte de consecuencias para el presidente ruso Vladimir Putin.

Según la Fuerza Aérea de Ucrania, el centro comercial de Kremenchuk, «muy frecuentado», fue atacado con misiles disparados por bombarderos de largo alcance Tu-22 desde la región rusa de Kursk.

«Hasta ahora, sabemos de 16 muertos y 59 heridos, 25 de ellos hospitalizados. La información se está actualizando», dijo el martes a primera hora el jefe de los servicios de emergencia ucranianos, Serguéi Kruk, en Telegram.

En su mensaje, Kruk afirmó que sus equipos estaban trabajando «de manera intensa» en «las labores de rescate, la retirada de escombros y la extinción de fuegos» y que «continuarán día y noche».

«El ataque ruso de hoy contra un centro comercial en Kremenchuk es uno de los actos terroristas más descarados de la historia europea», denunció en un video el presidente ucraniano Volodimir Zelensky.

El ataque sobre esta ciudad, que contaba con 220 mil habitantes antes de la guerra, fue calificado el lunes de «totalmente execrable» por el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric.

A petición de Ucrania, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el martes de urgencia para evaluar los últimos bombardeos rusos contra objetivos civiles en esta antigua república soviética, indicaron fuentes diplomáticas.

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