Por Leticia Villaseñor

Cuernavaca, Mor., 28 de febrero.- El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) Gustavo Urquiza Beltrán, declaró que su prioridad es la academia y el tema del rescate financiero de la institución, no la intervención de los Servicios Médicos Forenses (Semefos) ni  la identificación de personas en la fosa de Jojutla, donde aún quedan cuerpos por inhumar.

El rector fue entrevistado sobre las declaraciones de las voceras de la diligencia de la fosa de Jojutla, las hermanas María y Amalia Hernández, madre y tía respectivamente de Oliver Wenceslao, víctima de privación ilegal de la libertad y de homicidio, inhumado ilegalmente en 2014 por la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado en las fosas de Tetelcingo en Cuautla, pese a estar plenamente identificado, quienes cuestionaron públicamente  la usencia de la UAEM en la continuidad de la identificación de cuerpos con su equipo de científicos en identificación humana.

“Como universidad no hay condiciones por los problemas financieros, mi prioridad es la academia, enfrentamos un déficit de 670 millones de pesos, adeudos con el IMSS, Infonavit, SAT, acreedores, prestadores de servicios, es imposible para la Universidad participar”, dijo.

Sin embargo, el propio Iván Martínez Duncker, director del Centro de Investigación en Dinámica Celular de la UAEM y coordinador de la Comisión Científica de Identificación Humana, expresó su sorpresa por la negativa del rector de cumplir los acuerdos signados con la Secretaría de Gobernación y que son parte de la recomendación 48/2016 emitida por la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Urquiza Beltrán dijo desconocer el monto que  desembolsaría la máxima casa de estudios para la identificación de los 353 cuerpos que permanecen en calidad de desconocidos en los Semefos, los cuales a decir de la Hermanas Hernández serán inhumados en el Panteón Jardines del Recuerdo en Cuautla, a mediados del próximo mes, sin los protocolos debidos. Versión que ha negado la Fiscalía General del Estado, la que ha prometido que cualquier diligencia se hará con los grupos de víctimas.

La intervención de la UAEM para identificar personas en las fosas de Tetelcingo y Jojutla fue intensa. En marzo de 2016, un par de meses previos a la exhumación de 118 cadáveres de las fosas de Tetelcingo, Iván Martínez Duncker, director del Centro de Investigación en Dinámica Celular de la UAEM y coordinador de la Comisión Científica de Identificación Humana, exigió al entonces fiscal general Javier Pérez Durón, permitiera la participación de estas instituciones para determinar las identidades de los cadáveres encontrados en las fosas de Tetelcingo y la del municipio de Jojutla.

Martínez Duncker y el poeta Javier Sicilia Zardain (secretario de prensa de la UAEM), públicamente demandaron a Pérez Durón que sometiera los perfiles de los cuerpos encontrados en las fosas a los procedimientos y metodologías de acuerdo con lineamientos científicos, tal como lo establecen los protocolos internacionales y que presentara un pronunciamiento oficial sobre el estado de identificación humana que guardaban los cadáveres de la fosa de Jojutla así como de las cámaras frigoríficas de los Semefos.

Sus exigencias fueron atendidas parcialmente por la Fiscalía General, ya que la UAEM fue una de las cuatro instituciones que participaron del protocolo de identificación humana tanto en Tetelcingo como en Jojutla. Las otras fueron la propia Fiscalía, la Policía Federal (PF) y la Procuraduría General de la República (PGR).

La diligencia en Tetelcingo duró aproximadamente un mes y seis meses después se dieron a conocer los resultados de los perfiles genéticos que permitieron hasta el momento la identificación de 10 víctimas, que fueron entregadas a sus deudos. En abril del año pasado, se inició la diligencia de exhumación en Jojutla, donde fueron recuperados 84 cuerpos y restos humanos y donde se aplicaría el mismo proceso que en Cuautla.

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