Alejandro Villareal: El contador que dijo !no¡ al gobernador Graco

Por JUSTINO MIRANDA

CUERNAVACA, Mor. 3 de junio.- Heredero de la cultura del esfuerzo, Alejandro Villareal Gasca, custodia con celo la dedicación y la disciplina que le permiten ser ubicado como uno de los candidatos con legitimidad ciudadana, con proyecto de gobierno municipal y con la fórmula financiera, dice, para encarar la crisis que atraviesa el Ayuntamiento de Cuernavaca.

Pero su trayectoria profesional lo conduce a las imágenes de su infancia, en la escuela, cuando cursaba el quinto año de primaria; entonces sus calificaciones eran irregulares.

En su casa del Distrito Federal, frente a su padre, escuchó el reproche tradicional: “No sabes el sacrificio que hacemos para tu educación”.

Pero la letanía incluyó una serie de fotografías donde la imagen de su padre era de felicidad con su cuchara de albañil en la diestra, atado su pantalón con un cinto y el típico sombrero elaborado con papel periódico.

Ese pasaje de su vida familiar fue más contundente que cualquier reprimenda. Le enseñó, dice, a valorar lo que se tiene. Le cayó el veinte. Pero las lecciones de vida continuaron con su progenitor, un hombre que comenzó a trabajar desde los 15 años de edad como mensajero y cuando cumplió 45 años de edad tenía 30 años de servicio con el derecho a jubilarse. “Estas muy chavo para jubilarte. Tienes que llegar a los 50 años”, le dijeron.

Finalmente logró su jubilación como gerente de Efectivo metales y valores de la fábrica de billetes del Banco de México. No obstante, trabajaba por las tardes en los almacenes de depósito de la Secretaría de Marina.

Restaría un ejemplo de esfuerzo y dedicación. Alejandro tenía 9 años de edad cuando acudió al examen profesional de su padre para graduarse como contador público.

Su infancia la recuerda sin carencias pero tampoco con ostentosidades. “Fue una vida de familia integral, cuyo ejemplo se enraizó en los cuatro hijos”, rememora Villareal Gasca.

De su etapa como adolescente rescata la disciplina del trabajo pero también la obligación de aportar para el gasto de la casa.

Luego llegó uno de los momentos claves en su época estudiantil. En curso de la Preparatoria conoció a Linda, su actual esposa, con quien sostuvo un noviazgo de cinco años a pesar de las diferencias sociales, pues el padre de la novia hizo carrera política y por tanto ocupaba cargos importantes en la administración pública.

Del D.F. a Cuernavaca

Criado en una familia con retos a corto plazo y un padre exigente en la administración, el actual candidato del Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Cuernavaca, tenía que ahorrar para invitar a su novia a comer un helado, cuyas comodidades consideraban la disposición de cuatro choferes en su residencia.

Y vino la advertencia de Linda, su novia, cuya contundencia todavía lo persigue: “Yo no me voy a casar ni con un artista ni con un político”. Finalmente el noviazgo se transformó en casamiento en 1985 cuando él tenía 21 y ella 19, aunque para entonces no se había titulado, sin embargo, con base en el esfuerzo continuó sus estudios.

En 1986 decidió trasladarse a Cuernavaca para establecer un bufete de contadores públicos que llevó por nombre Cano, Piliado, Barroso, Villareal y Compañía, en la cual trabajaba como pasante pero años más tarde la empresa se disolvió.

Para lograr la titulación viajaba a México a regularizar materias de 7 a 9 de la mañana y de 6 a 10 de la noche.

Finalmente en 1989 obtuvo la titulación en una especialidad fiscal mediante el seminario de áreas básicas en el Centro de Educación Continua de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM.

Corría el año de 1997 cuando conoció a Sergio Estrada Cajigal Ramírez, un joven que gustaba volar avionetas igual que el padre de Alejandro, y que era propietario de un taller mecánico. Luego se volvieron a encontrar en la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de Cuernavaca.

Un día Alejandro acudió al taller mecánico donde Sergio le comunicó su intención de adherirse al PAN. “Quiero ver si podemos cambiar el municipio”, le adelantó.

¿Vas para diputado?, preguntó Alejandro. “Voy para algo más”, reviró Estrada Cajigal.

Esas invitaciones se repitieron por lo menos tres ocasiones pero Alejandro siempre pudo evadirlo, nunca fue a la campaña pero continuaba viendo a Estrada Cajigal.

Y llegaron las elecciones del 2000 y con ella la sorpresa del triunfo del PAN y su candidato a la alcaldía de Cuernavaca: Sergio Estrada Cajigal Ramírez.

Un nuevo encuentro Villareal-Estrada ocurrió antes de la toma de protesta justo cuando el despacho de Villareal estaba posicionado, lo que le permitía estudiar una maestría y fungir como tesorero de la Canaco, además de dar clases para pagar la maestría.

A la llegada de Estrada al palacio municipal de Cuernavaca acordaron que Alejandro auditoría la entrega-recepción del PRI al PAN. Pasaron algunos meses y en un “Miércoles ciudadano” el edil llamó a Alejandro para decirle: “Sin más, te veo mañana a las 10 en mi oficina”. Y así fue como ingresó a la administración pública a cargo de la Contraloría municipal.

A su esposa le dijo que se trataba de 3 a 4 meses pero se quedó por los próximos 14 años en la administración pública.

Y luego el paso mayor. De la presidencia municipal al gobierno del estado donde ocupó la responsabilidad financiera desde 2006 hasta 2011.

Blindaje

Fiel custodio de la disciplina y la honestidad, Alejandro Villareal dice que llegó a la Contraloría municipal enderezando el “asunto” porque había mucha corrupción. Eran tiempos en que junto con el alcalde acudían a los departamentos de la Policía de Tránsito para vigilar a los servidores públicos. Su trayectoria le ha permitido observar, dice, que la corrupción tiene un combate constante pero concretamente radica en las áreas donde se atienden a los proveedores.

Su llegada al gobierno del estado tuvo un reto mayor: sanear las finanzas y para ello aplicó un programa de reestructuración y años después logró que firmas como Mudis y Fitch calificaran al estado como una de las entidades con la mayor calidad crediticia, lo cual no solo miden calidad de ingresos sino todo el sistema de administración.

Con ese antecedente, Villareal aseguró que colocó al gobierno estatal con una deuda menor a los 100 millones de pesos, solo como Poder Ejecutivo. “Estuvimos en primer lugar como el estado que menos debe, aunque se tuvo una deuda indirecta causada por los ayuntamientos y en particular el municipio de Cuernavaca que aportó las dos terceras partes a la deuda general.

 

Ballenas

Su pasión por el deporte y principalmente por ayudar a los jóvenes a escapar de los tentáculos del vicio lo resume de la siguiente manera: “Hoy uno de los grandes problemas que enfrenta la sociedad es la pérdida de valores, la desintegración familiar y la falta de oportunidades para los jóvenes, lo cual da como resultado que estos canalicen su tiempo, esfuerzo y vitalidad a muchas actividades que los llevan la mayoría de las veces a dejar de estudiar, delinquir o a perderse en el vicio como las drogas o el alcohol destruyéndose ellos mismos y a sus familias”.

Con esta apreciación adquirió el equipo de fútbol “Ballenas de Galeana», cuyo nombre fue en reconocimiento a un visionario del fútbol de Morelos: Don Antonio “La Ballena” Nava.

 

Su proceso

Con el inicio de la administración perredista Alejandro Villarreal fue señalado por el gobierno estatal como presunto responsable del delito de ejercicio indebido de la función pública en agravio del gobierno de Morelos por 110 millones de pesos, durante su su gestión como ex secretario de Administración y Finanzas en el sexenio 2006-2012, pero su defensa obtuvo un amparo a su favor y eso le permite seguir el juicio en libertad.

El caso, dice Alejandro Villarreal, tiene un trasfondo político. Así lo develó durante una reunión con empresario y representantes de la sociedad civil, ante quienes sostuvo que como ex servidor público y ciudadano, “no le debo cuentas al estado ni a la sociedad, y mi desempeño ha sido transparente motivo suficiente para gobernar Cuernavaca.

A la pregunta sobre su situación jurídica, Alejandro Villarreal señaló que no hay ninguna sentencia de inhabilitación ni tampoco procedimiento con fundamento alguno que acredite una vinculación con supuestos desfalcos o el ejercicio indebido del servicio público.

Las acusaciones en su contra, dijo, responden más a una persecución política.

En la exposición del plan de acción “Cuernavaca en Movimiento”, Alejandro Villarreal reveló que antes de enfrentar las acusaciones irresponsables que se han mediatizado con intereses políticos, fue invitado por el gobernador Graco Ramírez para que se integrará a su gabinete hace dos años aproximadamente para colaborar en el área administrativa y financiera, invitación que rechazó desde el primer momento, y a partir de esa decisión inició una campaña en su contra.

Señaló que esto lo tiene claro el ex secretario de Gobierno y también candidato, Jorge Messeguer, quien fue enterado de esa invitación por lo que le reclamó la reacción con tintes políticos del gobernador Graco Ramírez, quien dio instrucciones a sus subalternos de fabricar delitos en su contra que a la fecha, no se han comprobado y no lo podrán hacer, ya que no existe ningún elemento jurídico para lograrlo.

Por otra parte, el candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca por Movimiento Ciudadano, detalló a los empresarios que para lograr el rescate integral de la situación de crisis financiera en la que se encuentra la capital del estado, trabajará para revertir el gasto operativo para incrementar el gasto en inversión adelgazando la nomina que hoy esta excedida con personas que cobran sin trabajar en el ayuntamiento, implementando un plan de reestructuración administrativa a fondo, con un ejercicio del presupuesto de manera transparente y la correspondiente rendición de cuentas del mismo, así como un combate frontal a toda expresión de corrupción.

Para atender el problema de la inseguridad en Cuernavaca, Villarreal Gasca dijo que se requiere vincular la participación ciudadana con programas de apoyo social para el desarrollo de jóvenes y las familias en su conjunto, además de someter a revisión el modelo del Mando Único si es lo que necesita la ciudad, o replantear una estrategia en la que el municipio recupere la operación de sus policías, dignificando su condición laboral e involucrar a los consejos de participación ciudadana.

 

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