Por Justino Miranda

Temixco, Mor., 3 de enero.- El obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, condenó el homicidio de la alcaldesa de este municipio, Gisela Raquel Mota Ocampo, perpetrado ayer al interior de su domicilio por un grupo armado.

Al pie del féretro de la presidenta municipal acribillada, el jerarca católico afirmó que los autores del crimen tendrán que dar cuenta a Dios de su acción perversa en caso de que «la justicia humana fallé por razones que bien conocemos».

Castro ofició una misa de cuerpo presente y desde aquí afirmó que este crimen causa indignación porque está avivado por tantas otras muertes violentas en el país, en el mundo, el estado de Morelos y este municipio.

«Parece como si la humanidad estuviese anegada por un río de sangre inocente. El derecho de todas las personas es inviolable, prioritario y principal. El mandato de ‘No matarás’ ha sido abolido y hoy urge más que nunca por la violencia que se comete en perjuicio de las personas”, reflexionó el obispo.

El cuerpo de la alcaldesa arribó a su hogar pasadas las 23:00 horas del sábado donde ya la esperaban alrededor de 400 personas para velar su cuerpo hasta esta mañana, que fue motivo de una misa por parte del obispo de la diócesis de Cuernavaca.

En su homilía, Castro Castro afirmó que el homicidio de la alcaldesa provoca un ahogo moral y adquiere un aire de rebelión, dolor punzante, «pero rebelarse contra qué o contra quién, para qué», cuestionó el obispo.

El prelado exhortó a los feligreses a no culpar a Dios de la situación de violencia que priva en Morelos, el país y el mundo.

«El asesinato de Gisela, los secuestros en Temixco y la inseguridad pública no es culpa de Dios. Es el corazón del hombre el que tiene que cambiar. Son los corazones de esos asesinos, ladrones, corruptos, los que tienen que cambiar», instó.

Antes de concluir con la misa pidió rezar por los homicidas aunque eso, sostuvo, no los exime de pagar su culpa. «Que se haga justicia por quienes tienen que hacer justicia», concluyó.

Al terminar el oficio religioso, Ramón Castro lamentó que el crimen de Gisela Mota “desafortunadamente caracteriza la violencia y la inseguridad en el estado y todos los sabemos”.

Recalcó que a pesar de numerosas denuncias, especialmente en la zona sur del estado, colindante con el estado de Guerrero, como los municipios de Coatlán del Río, Puente de Ixtla y  Amacuzac “están en manos del crimen organizado, desde hace tanto tiempo lo venimos diciendo y no han podido hacer nada, cómo es posible que toda una región del estado esté en manos del crimen organizado, qué es lo que pasa, cómo lo han permitido”, cuestionó.

El prelado declaró que el artero asesinato de la alcaldesa de Temixco es una crisis de la violencia, puede ser una advertencia para los demás presidentes municipales “si no cooperas con el crimen organizado mira lo que te puede pasar, eso es atemorizarlos, qué otra cosa se puede entender”, especuló, pero, abundó, es lo que uno lo puede pensar sin necesidad de meditar demasiado.

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