Por Carlos Tercero

A partir del anuncio de los resultados del conteo rápido, se aceptó el claro mandato que en las urnas expresó el pueblo de México. Con enorme sorpresa, incluso a nivel de shock para algunos que los mantiene en negación, quedó claro que Morena es, en este momento, la opción que concentra las aspiraciones y anhelos de una inmensa mayoría que validó y refrendó con su voto, la confianza en el proyecto del Presidente López Obrador, pero sobre todo, en la política social que desde 2018 quedó sintetizada en la máxima “por el bien de todos, primero los pobres”, tristemente inmensa mayoría poblacional y, por tanto, electoral del país.

La fortaleza del mandato depositado en las urnas otorgará a la Presidenta Sheinbaum, un nivel de poder no visto hace cincuenta años, con una mayoría de entidades políticamente afines y sobre todo, una mayoría legislativa para concretar sin contratiempos las reformas constitucionales que su proyecto de gobierno requiera. Su sobriedad y experiencia son aval de que habrá de gobernar con apego a la sensibilidad social del movimiento que ella misma ayudó a forjar, plataforma desde la cual se catapultó para llegar a ser la primera mujer electa como Presidenta de México desde la instauración de la República en 1824 y en lo que ciertamente, habrá de imprimir su propio sello, aquel que Cosío Villegas llamara el “estilo personal de gobernar”.

La República se integra precisamente por el pleno de sus entidades federativas y en varias de ellas, a pesar de que han refrendado firmemente su respaldo al proyecto de nación de la científica-política que habrá de dirigir el destino nacional hacia el 2030, tanto por prudencia política como por compromiso social, no se puede permitir la repetición de disonancias como las que hoy viven varios estados con los gobernadores peor calificados, que han abusado del bono democrático agraviando a enormes sectores sociales, lo cual obliga a ni siquiera, pensar en incluirlos en el gobierno.

Contrario a la rapidez de los conteos estadístico-matemáticos del día de la elección, los procesos de desarrollo democrático son lentos y en ocasiones retroceden, ejemplo de ello la disminución de alrededor del 3% de participación en esta jornada electoral, que igualmente contó con logros y avances importantes como la instalación del 99.9% de las casillas y el registro de casi 200 mil votos de connacionales en el extranjero.

La democracia es imperfecta, siempre estará sujeta a mejorar, a evolucionar y adaptarse a su tiempo. En ese camino de mejora, se debe aprender de los errores, por ello, no más personajes cuyos talentos y valores poco o nada tengan que ver con aquellos que demanda el debido ejercicio del poder público. La tarea de gobernar no es patente de corso para el beneficio de unos cuantos a costa de todo un pueblo. No puede haber cabida ni tolerancia a la corrupción, pero tampoco a la ineptitud e inexperiencia; al gobierno no se llega a aprender, se llega a servir y si no, no se sirve.

El próximo primero de octubre, será el momento de renovar esfuerzos para que el Gobierno de México impulse la posibilidad de un país más próspero, más justo; en un entorno de estabilidad y paz social. Lograrlo, requiere la más amplia corresponsabilidad social, forjada en lo individual y lo colectivo, así como un armónico trabajo conjunto entre sociedad y gobierno en cada rincón del territorio nacional.

La renovación debe llegar a los partidos políticos. Ser oposición no es estar en contra de todo; por el contrario, requiere madurez política y altura de miras para construir privilegiando las coincidencias, con respeto y consenso en las diferencias; deben regresar a su origen como vehículos ciudadanos de acceso al poder público, y dejar de ser instrumentos de poder personal para beneficio exclusivo de sus dirigentes, que en esta elección fueron apabullados por un movimiento social que, agradeció no solamente el beneficio de los programas sociales y la acumulación real del 116% en el salario mínimo, sino que reclamó enérgicamente, utilizando las urnas como megáfono, alzando la voz para que se escuchara el sentir de millones que esperan ser alcanzados por el bienestar, afortunadamente por el camino pacífico de la democracia.

Carlos Tercero

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