Por la redacción

CUERNAVACA, Mor.- La  Universidad Nacional Autónoma  de México (UNAM),  difundió que  su Instituto de Biotecnología (IBT)  localizado en Morelos, es la entidad que registra más patentes y además destaca por su vinculación con la industria y por transferir el conocimiento a empresas, incluso del extranjero.

El director del  IBT, Octavio Tonatiuh Ramírez Reivich, explicó que ahí se cultiva la ciencia básica, fundamental. Tal es el pilar de su labor académica: la ciencia dirigida simplemente por la inquietud del investigador, por la curiosidad del científico.

Pero al mismo tiempo, el IBt se ha caracterizado por tener una vinculación muy fuerte con el sector industrial. Ha tenido éxito en transferir la investigación que realiza y en cerrar el círculo virtuoso de conocimiento, innovación y generación de bienestar para la sociedad.

De ese modo, en más de 35 años de vida las patentes no son raras, por el contrario, son productos que se obtienen de manera continua. Biotecnología también es una de las instancias universitarias con más convenios con empresas.

Mario Trejo Loyo, secretario Técnico de Gestión y Transferencia de Tecnología de la Secretaría de Vinculación del IBt, informó que a lo largo de la historia de esa instancia se han registrado 191 solicitudes de patente, 66 de ellas en México y 125 en el extranjero.

“Vivimos en un mundo global, por lo que se deben tener protegidas las invenciones en todos los mercados posibles mediante patentes internacionales. Si queremos interesar a una empresa de clase mundial a que tome una licencia de uno de nuestros desarrollos necesitamos tener un marco de protección más amplio”, dijo.

Hasta hoy, se han obtenido 77 patentes (43 en nuestro país y 34 en otras naciones) y se encuentran en trámite alrededor de 90 solicitudes. Asimismo, se han otorgado 27 licencias a empresas mexicanas y extranjeras, precisó el funcionario.

Ésa, acotó Ramírez Reivich, es la “joya de la corona”. Tan sólo del 2009 al 2012 hubo nueve transferencias, casi dos por año. “Son datos que muestran cómo nuestra entidad se vincula con la industria sin claudicar a la vocación fundamental, que es la de formar recursos humanos y expandir las fronteras del conocimiento a través de la investigación básica”.

Asimismo, consideró que el éxito de Biotecnología en estos aspectos se debe, sin duda, al liderazgo de los académicos, interesados en realizar nuevos hallazgos para la ciencia, pero también en descubrir cómo pueden trascender.

En tanto, Trejo Loyo explicó que es fundamental dar el mensaje de que quienes ya patentan lo sigan haciendo, y cada vez mejor, y quienes no han comenzado, empiecen, sobre todo porque la patente no debe terminar en un registro, sino en una licencia a una empresa, porque eso “es un detonador del crecimiento económico”.

El patentamiento se estimula con una oficina de apoyo que ayude a los investigadores en la redacción, gestión y seguimiento de los documentos que protejan sus invenciones. En el caso del IBt, los científicos cuentan con la Secretaría Técnica de Gestión y Transferencia de Tecnología.

Durante el proceso, explicó, se aprovechan las colaboraciones con otras universidades o empresas, donde la contraparte financia el costo de las patentes en el extranjero para innovaciones obtenidas en conjunto. “Eso ha permitido que el número de nuestros registros haya crecido de manera significativa en los últimos años”.

Otros estímulos son: en la actualidad la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM cubre la totalidad de los gastos; de los ingresos que la Universidad obtenga por la explotación de la tecnología corresponde 50 por ciento al inventor y, eventualmente se beneficia a la sociedad al aportar productos que resuelven problemas.

Además, calificó como un mito que estén peleadas las publicaciones y las patentes. Lourival Possani, investigador emérito del IBt, es quien más publicaciones científicas tiene en el Instituto y quien más patenta, y es el mejor ejemplo de que se pueden desarrollar ambos aspectos.

Tonatiuh Ramírez destacó la credibilidad que tiene la entidad y que es un referente nacional en muchas áreas, como la médico-farmacéutica. “Los empresarios se acercan con nosotros, porque tienen confianza en que somos una instancia sustentada en más de tres décadas de trabajo serio. Saben que es una buena inversión acercarse al IBt, que vinculándose con la academia tienen posibilidades de mejorar sus procesos y mantener la competitividad”.

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