Por Antonella Ladino

CUERNAVACA, Mor., 26 de agosto.- Con cada pincelada, Marcela logra transmitir su alegría y felicidad. Su calidad humana, su sencillez y su armonía se juntan para plasmar en cada una de sus obras un sentimiento.

Marcela de Neymet, pintora por amor y antropóloga de profesión, nació en la ciudad de México en 1940. Desde hace tres años radica en el estado de Morelos, donde tiene su estudio.

Desde muy pequeña su madre le inculcó la pasión por el arte, por la pintura. Aunque de profesión es antropóloga, la pintura es un refugio para ella. Es un espacio donde encuentra la paz y la armonía cada día.

Por la mañana, la pintora encuentra la luz ideal para realizar una obra de arte, siempre con un significado especial en cada boceto.

“Estudié pintura porque tengo facilidad, me gusta y además porque mi mamá fue escultora”, dice.

Su profesión artística la desarrolló en la escuela Nacional de Pintura, Grabado y Escultura, “La Esmeralda”, lugar donde su madre realizó sus estudios.

Dentro de su labor artística, realiza dibujos de animales, paisajes y desnudos aunque empieza con una mancha, en el trayecto surgen más ideas que le dan forma al cuadro. Los dibujos siempre tienen algo de sí mismos, es una característica de cada pintor.

El valor de una obra no depende del material que se utiliza, sino de lo que va implícito en la obra al final. Puede ser un cuadro al que se le invirtió mucho tiempo y dinero pero el valor que el artista le da es diferente.

La pintora de acuarela destacó que un artista no puede ponerle un valor económico a un cuadro por el material que se lleva, sino por el grado de dificultad que llevó realizar un cuadro, por el tamaño y la composición. Los cuadros tienen un valor sentimental artístico por eso el material que utiliza cada uno es insignificante.

“Algunos cuadros les pongo un precio muy alto para que nadie los compre, porque me gustaron mucho, pero a veces son esos los que se venden”, detalló la pintora acuarelista.

Es terrible pintar para vender porque llega un momento en que el artista no hace lo que  quiere sino lo que sabes que es vendible. Y eso hace que el trabajo del pintor demerite y se convierte en algo comercial, lamentó Marcela de Neymet.

Cuando el pintor quiere hacer algo que involucre los sentimientos es muy difícil sólo pensar si se venderá o no, porque se convierte en algo comercial y sacrifican cosas que querías hacer, los grandes artistas pintaban porque así lo querían no por la venta, estimó.

Aunque ahora el arte se venda muy poco, la pintora espera que la situación mejore. Además reiteró que la gente que tiene dinero prefiere comprar una televisión a tener un buen cuadro en su casa, porque la apreciación de la cultura ha variado.

Siempre habrá gente que prefiera tener en su sala otras cosas que un cuadro, lamentó.

Como artistas también cubren ciertos gastos, consideró difícil que un pintor viva de su trabajo, a menos que sea muy reconocido. Aunque destacó que en Morelos hay mucho talento, el arte es insuficiente para que vivan de ello, lamentó.

La pintora De Neymet expone en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca su obra titulada «Pinturas sobre la piel». La muestra es gratuita y podrá apreciarse hasta el próximo 11 de septiembre.

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