Por Leticia Villaseñor

Jojutla, Mor., 2 de noviembre.- Cuatro cruces de flor de cempasúchil yacen sobre el piso de la cancha techada en la preparatoria de Jojutla, y encima de ellos un listón blanco con los nombres de Alejandro, Milesio, Alberto y Emiliano.

Sus familiares y compañeros de la preparatoria convocaron a una misa en las instalaciones de la escuela, afectada por el terremoto del pasado 19 de septiembre, para conmemorar el primer año del multi homicidio, ocurrido en los límites de los municipios de Tlaltizapán y Yautepec.

Los cuerpos de los adolescentes tenían signos de tortura y degüello  en un paraje conocido como el Caracol, en Yautepec, oriente de Morelos. Seis sujetos fueron vinculados a proceso por el crimen, que presuntamente ocurrió por un percance callejero.

Al término del oficio religioso, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez, develó una placa en memoria de los adolescentes, muertos a manos de presuntos integrantes de la delincuencia organizada.

Vera Jiménez recriminó el clima de violencia que impera en la entidad lo que, dijo, provocó el asesinato de los jóvenes la noche del 1 de noviembre cuando se reunieron para festejar el cumpleaños 17 de Francisco Emiliano. Ninguno de ellos regresó a casa.

Luego de la ceremonia en la preparatoria de Jojutla, familiares de Francisco Emiliano y sus compañeros se trasladaron al panteón municipal nuevo, ubicado en la colonia Pedro Amaro donde la Fiscalía inhumó ilegalmente a más de 86 personas varios años atrás.

La vendimia del Día de Muertos los sorprendió en la entrada del panteón, custodiada por elementos de la policía Morelos. El grupo, unas 50 personas contrató a una banda de viento que interpretó las tradicionales “Mañanitas” al joven que este año cumpliría la mayoría de edad.

Un helicóptero de la Policía estatal surcó el cielo y voló a unos cuantos metros de distancia. “Están vigilando a la familia”, dijo por encima de su hombro uno de los amigos de Paco a su novia.

Un manteado azul fue colocados en la cripta familiar donde la música alegró por unos momentos a los presentes, quienes con porras y aplausos recordaron al joven.

Pero hasta ahí llegaron los elementos policíacos quienes mantuvieron una guardia a la distancia en franca vigía de todo extraño que se acercó al festejo fúnebre.

La familia evitó declaraciones y sólo el padre de la víctima, Francisco Javier, emitió un breve “el proceso sigue su camino”.

Los presentes hablaron evocaron cuando Paco, Emiliano, Mele y Alejandro estaban vivos, cuando jugaban futbol, cuando las lágrimas no asomaban al recordarlos.

Con whisky y algunas cervezas los más jóvenes brindaron a la salud de sus amigos mientras en las tumbas vecinas, una romería de visitantes arregló las criptas de sus seres queridos, les puso flores amarillas, blancas y rosas. Encendieron veladoras y por aquí y por allá se escucharon los acordes de varias bandas que, como la familia de Paco, recodaron a sus seres queridos con los tristes acordes de una de las melodías favoritas de aquellos que ya no están.

Los cuatro preparatorianos fueron brutalmente asesinados el 2 de noviembre del año pasado. Alejandro Medina Juárez, Milesio Pizaña Flores, Alberto Emiliano Sánchez López y Francisco Emiliano Carmona Servín, estudiantes de primero y segundo año de la Preparatoria de Jojutla

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