Por Josué Cantorán / ladobe.com

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Un gobierno alejado de la realidad y de las necesidades de la población, que no consulta a sus ciudadanos ni analiza previamente si sus proyectos les ocasionarán afectaciones. Un gobierno que, al criminalizar la protesta, traiciona los principios más básicos del partido del que emanó.

Así es como califica el escritor Luis Felipe Lomelí, quien escribe la columna “Bajo el volcán”, que se publica en Lado B y el portal Sin Embargo, a la administración de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, quien el pasado jueves presentó su IV Informe de Gobierno.

Para el autor de la novela Cuaderno de flores, el gobierno encabezado por Rafael Moreno Valle ha hecho caso omiso a las realidades del estado, pues si bien la capital estatal es el municipio con mayor número de pobres en el país, según datos del INEGI, a la población con menores recursos se le complican más las cosas cuando, por ejemplo, se aprueban reformas que quitan la facultad a las juntas auxiliares de gestionar sus registros civiles, y con ello se obliga a sus pobladores a trasladarse a las cabeceras municipales para los más mínimos trámites.

Y ante los conflictos sociales que surgieron justamente a raíz del retiro del registro civil de las juntas auxiliares, y que alcanzaron su punto más álgido cuando el niño José Luis Alberto Tehuatlie perdió la vida tras haber resultado herido por un objeto lanzado por la Policía estatal en una de las manifestaciones con las que pobladores de San Bernardino Chalchihuapan se opusieron a estas reformas, el gobierno estatal respondió, a decir del escritor, de forma “horrenda”.

–No se ha resuelto –opina el ganador del Premio Nacional de Bellas Artes–. No se ha tratado ni con la dignidad ni con el respeto a la madre (de José Luis), Elia Tamayo, y hasta ahorita las investigaciones no parecen ser muy concluyentes ni parecen convencer a las víctimas. O sea que no se ha resuelto y eso es tremendo.

Otras de las deficiencias del gobierno estatal que enumera el autor del ensayo El ambientalismo, editado por Nostra, es que las grandes obras de infraestructura urbana, como los puentes y distribuidores viales, insignias del gobierno morenovallista, sólo benefician a los automovilistas, dejando a un lado al resto de la población, que además es la mayoría y se mueve por la ciudad en transporte público o a pie, como en su momento lo documentó este portal.

Traición a los principios del PAN

La “Ley para proteger los derechos humanos y que regula el uso legítimo de la fuerza por parte de los elementos de las instituciones policiales”, mejor conocida como Ley Bala, que permite a los elementos de la fuerza pública utilizar diferentes tipos de armas para contener o dispersar manifestaciones sociales, fue propuesta por el gobernador Rafael Moreno Valle y aprobada por el Congreso.

Si bien esta normativa fue cuestionada desde su aparición por organizaciones sociales, no fue sino hasta que su aplicación ocasionó la muerte del menor José Luis Tehuatlie que fue repudiada por la población general y el llamado caso Chalchihuapan ocupó titulares nacionales.

Todo este conflicto, opina Luis Felipe Lomelí, no sólo se contrapone a los valores iniciales del Partido Acción Nacional (PAN), que llevó a Moreno Valle a la gubernatura de Puebla, sino que contrasta con el silencio con el que panistas de otros estados han preferido actuar ante este caso.

Panistas de diferentes generaciones, recuerda el escritor, han hecho uso de la protesta social y de la ocupación de calles para protestar contra gobiernos antidemocráticos provenientes de otras fuerzas políticas.

–Los mismos panistas de Puebla –dice, en alusión a las marchas contra el priista Mario Marín que ocurrieron en 2006– hicieron que el PAN ganara en Puebla haciendo marchas a cada rato y bloqueando calles y carreteras.

Así que cuestiona:

–¿Cómo es posible que ahora criminalicen una protesta social o una marcha?

Sin embargo, en materia de libertad de expresión, el columnista percibe una mejoría en relación con el gobierno anterior, pues, dice, no ha existido un caso controversial de la magnitud del que sucedió alrededor de la periodista Lydia Cacho, además de que existen mejores condiciones para el ejercicio periodístico que en otros rincones del país, como el vecino estado de Veracruz.

Poco probable que RMV sea candidato presidencial

En relación a las presuntas aspiraciones del gobernador Rafael Moreno Valle de contender por la Presidencia de la República en 2018, Luis Felipe Lomelí, quien radicó durante varios años en Puebla y ahora lo hace en Colima, opina que será difícil que esto pueda concretarse.

Para el escritor, el nombre de Rafael Moreno Valle sólo comenzó a grabarse en las mentes de los ciudadanos mexicanos fuera de Puebla cuando lo recubrió el escándalo, en casos como el de Chalchihuapan y los nexos de grupo Higa con la construcción del Museo Internacional Barroco, lo cual pone al político otrora priista en desventaja.

–Que haya un grupo de panistas que lo apoyen a nivel nacional por acuerdos que hayan llegado ahí –dice el escritor–, no significa siquiera que la mitad de Acción Nacional lo apruebe.

Cultura y educación, puntos a mejorar

Sobre los proyectos culturales del gobierno de Rafael Moreno Valle, el escritor Luis Felipe Lomelí considera que, aunque hay buenos esfuerzos, como el Festival Internacional de Teatro Héctor Azar, su problema es que carecen de difusión ante los ciudadanos y que se encuentran centralizados, es decir, se ofrecen sólo en la capital y no llegan a comunidades pequeñas ni a juntas auxiliares.

–Es muy curioso Puebla –explica– porque es un estado con muchísimo dinero para cultura y además es perfectamente centralizado. (…) El problema es que nadie se entera, los programas culturales desde el estado por lo general están hechos para sonar en nombre y en número pero no para impactar a la población.

Sobre la educación, añade, el problema de Puebla es en realidad un problema más profundo que ocurre en otras demarcaciones e incluso en otros países.

–Se ha olvidado qué es la educación. Tratan de hacer centros de capacitación empresarial en vez de hacer universidades. Puebla, por suerte, cuenta con varios bastiones de investigación muy importantes como el INAOE o la BUAP. Sin embargo, ha habido cada vez menos un interés por fomentar el estudio por el estudio, la educación por la educación.

En esta materia, opina el escritor, destacan como puntos positivos las becas estatales que otorga el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla (Concytep), a cargo de Miguel Ángel Pérez Maldonado. Pero del otro lado es notable que los procesos educativos no consideran la realidad del estado y no forman a los y las jóvenes de acuerdo con las posibilidades de desarrollo que tendrán al egresar de sus estudios.

–Ya si nos ponemos desde la visión capitalista –continúa Lomelí–, si Puebla es una ciudad maquiladora de automóviles, resulta aberrante que sea tan difícil hallar personas que puedan hacer diseño automotriz de primera línea o que puedan hacer desarrollos de robótica de primera línea. Eso sí es una desvinculación total.