Por Ernesto Aroche Aguilar, de ladobe.com.mx

@earoche

PUEBLA, Pue., 05 de mayo.- Para mantener el poder adquisitivo que el salario mínimo tuvo en 1976, los patrones tendrían que pagar en este momento 10 mil 800 pesos mensuales a sus trabajadores, la realidad es que en 2014 en Puebla sólo se pagan mil 911 pesos.

En esos 38 años, la remuneración salarial mínima perdió el 75 por ciento de su poder adquisitivo de acuerdo con un informe presentado por el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Miguel Reyes Hernández, director del departamento de Ciencias Sociales en esa casa de estudios, explicó durante la presentación del informe que tras llegar al tope en 1976, fue a principios de la década de los 80, con la llegada de la política neoliberal, que el salario comenzó su deterioro paulatino.

De hecho, Reyes Hernández planteó como resultado de la investigación que realizó el Observatorio, un trabajo multidisciplinario entre nutriólogos y economistas que, siguiendo los parámetros que establece en la Constitución Política de México en su artículo 123, un salario mínimo adecuado para mantener una familia de cuatro personas considerando canasta básica de alimentos y canasta básica no alimentaria tendría que ser de 16 mil 444 pesos mensuales.

Un salario que, planteó el investigador, no logran más que aquellos que cuentan con estudios de posgrados. El problema es que los aumentos a los mínimos se usan de base para definir como se moverán el resto de los incrementos salariales en prácticamente todos los sectores, por lo que el impacto es general.

En el estudio también se plantea que “el nivel del salario mínimo en México se ha ubicado muy por debajo en el plano internacional con relación a su nivel de desarrollo. Si tomamos como parámetro de desarrollo el Índice de Desarrollo Humano y lo comparamos con el salario mínimo indexado a precios de poder adquisitivo (PPA), podemos afirmar que existe una clara contradicción en el caso mexicana, pues se ubica a México como el país de la región Latinoamericana con el salario mínimo más bajo”.

Durante la presentación del informe Reyes Hernández cuestionó que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) haya dejado de realizar estudios sobre la canasta básica a partir de los 80 y que sólo ocupe como parámetros el Índice Nacional de Precios al Consumidor que genera el Inegi.

–Habrá que pedirle a la Conami que transparente en que se gastan los 22 millones de pesos que tienen anualmente para realizar estudios sobre el salario, si tú entras a la página y buscas algún trabajo que sirva como base para definir criterios salariales lo que encuentras es nada.

También señaló las deficiencias que tiene la línea de bienestar que usa el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), pues considera en sus parámetros sólo alimentos crudos, sin valorar el costo de utensilios, su preparación y su conservación.

Por ello, planteó Reyes Hernández, como parte de la metodología para el estudio del Salario Mínimo Constitucional se creó una canasta de consumo partiendo de tres canastas: una de alimentos, otra básica alimentaria (incluye el precio total o parcial de las mercancías necesarias para cocinar, consumir y mantener los alimentos) y una canasta básica no alimentaria.

Al ser entrevistado el investigador cuestionó el programa presidencial “Cruzada contra el hambre”, programa al que calificó de “electorero” pues sólo está pensando para actuar en las comunidades que políticamente les interesan, sin tener parámetros claros de atención.