Por Leticia Villaseñor

CUERNAVACA, Mor., 13 de julio.- La construcción de la autopista Siglo XXI, que unirá el océano Pacífico con el Atlántico, dejó al descubierto una serie de vestigios arqueológicos que en su mayoría han sido arrasados sin que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se haya pronunciado.

Esta mañana, el ayuntamiento de Tlaquiltenango, al sur de Morelos, realizó una inspección en el predio “La Maroma”, en una propiedad privada de la colonia Emiliano Zapata donde, a través de una llamada anónima, se informó que el paso de la autopista está sobre dichos vestigios.

Alfonso Rincón Martínez, director de Educación y Cultura del municipio, dijo que fueron informados sobre los hallazgos desde el pasado viernes 10 de julio, pero fue hasta este lunes que se hizo la inspección física y ocular al lugar, un lote de alrededor de 500 metros cuadrados, debido a que no hubo información que proporcionaran autoridades oficiales.

“Nosotros supimos por una denuncia anónima que habían descubierto lo que al parecer son vestigios arqueológicos, donde se realizan trabajos para la construcción de la autopista “Siglo XXI”, abundó el encargado de Cultura del municipio.

Dichas autoridades enviarán un reporte al delegado del INAH Morelos, Víctor Hugo Valencia Valera para que sean los arqueólogos de dicho instituto para determinar la importancia, cultura y fecha de que datan.

Todo apunta a que se trata de asentamientos prehispánicos y debido a que no se encuentran debidamente resguardados, el municipio hará lo pertinente con la dirección de Protección Civil para evitar saqueos.

Cabe referir que en los alrededores se aprecia maquinaria pesada y algunos trabajadores de la construcción pero sin laborar en la zona referida.

 

INAH evade declaraciones

Hace tan sólo una semana, el arqueólogo del INAH, Mario Córdova Tello, admitió en las ruinas descubiertas en el municipio vecino de Tlaltizapán que desde Ayala, al oriente, hasta el citado lugar, se encontraron alrededor de 26 vestigios, los cuales fueron arrasados por el paso incesante de la autopista.

Además, culpó a medios de difundir los hallazgos “sólo aquí en La Mezquitera se han opuesto”.

El pasado miércoles, una comitiva del municipio así como ciudadanos organizados se presentaron en las instalaciones del INAH, en el Jardín Botánico Casa de Maximiliano, en Cuernavaca, para exigir al delegado una explicación del porqué  los vestigios carecían de valor, según los propios especialistas.

La alcaldesa de  Tlaltizapán, María Cruz Bastida Muñoz, y sólo tres ciudadanos se entrevistaron con la encargada jurídica, Alma Rosa Cienfuegos, quien prometió se hará una inspección “más minuciosa” para determinar el valor del lugar.

El delegado y cualquier otra autoridad del INAH rehusaron hablar con la prensa sobre el tema.