Por Agustín del Castillo / Carmen Aggi y Lizbeth de Luna/Letra Fría

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1 de septiembre de 2014.- En el Ayuntamiento de El Grullo Jalisco, el mayor centro urbano de la región Sierra de Amula, les surgió de súbito el interés por abandonar el proyecto para tratar las aguas residuales del municipio con un humedal artificial, para cambiar por una planta de tratamiento de biodiscos, de cuestionable viabilidad económica.

Por un lado, el tratamiento por medio de una laguna artificial es de un costo muy bajo ya que no opera con electricidad y el mantenimiento es de fácil realización.

Por el otro, una planta de tratamiento que consume energía eléctrica y que no se tiene la certeza de cuánto será el costo para mantenerla en operación.

La presión de los ediles es fuerte y quieren que esta misma semana, sin mayor discusión, se apruebe la planta de tratamiento de biodiscos que no es una tecnología nueva y en Jalisco existen 12 sistemas de este tipo, pero solamente opera uno, en Ixtlahuacán de los Membrillos.

La razón de que sólo uno opere es muy simple: la falta de recursos de los municipios para mantenerlos en operación, según datos públicos de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

No obstante, los promotores del proyecto de El Grullo aseguran que hay ventajas como el supuesto bajo costo de operación (0.47 pesos por metro cúbico tratado) y la posibilidad de reutilizar el agua tratada.

Pero ambas ventajas ya existen en los humedales artificiales cuya inversión fundamental, el terreno, ya se hizo, y no requiere de electricidad.

Los humedales artificiales tienen tres funciones que los hacen atractivos, de acuerdo con un documento elaborado por el el Centro Universitario de la Costa Sur.

“Fijan físicamente los contaminantes en la superficie del suelo y la materia orgánica, utilizan y transforman los elementos por medio de los microorganismos y logran niveles de tratamiento consistentes con un bajo consumo de energía (energía solar) y poco mantenimiento”.

Los humedales artificiales demandan mucho espacio, pero el predio adquirido desde hace un decenio, de 14 hectáreas, es suficiente.

De hecho, la intención de poner en marcha un humedal artificial en El Grullo ha tenido el apoyo y el sustento técnico y científico de algunas dependencias del gobierno de Jalisco, el mismo Ayuntamiento, la Junta Intermunicipal del Medio Ambiente del Río Ayuquila (Jira) la dirección de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, la Universidad de Guadalajara y la gerencia operativa de la Comisión de la Cuenca del Río Ayuquila-Armería, en la búsqueda de “un proyecto viable a corto y largo plazo, que sea fácil de operar y mantener”.

La operación del sistema de tratamiento que se elija el cabildo de El Grullo quedara para la siguiente administración, por lo que se necesita asegurar la viabilidad operativa y económica del mismo, aunque el documento del Centro Universitario de la Costa Sur señala que “el humedal tiene un riesgo menor de fallo que los otros sistemas que ya se ha probado tienen altos costos operativos”

Pero además, se cuenta con un proyecto ejecutivo actualizado para un humedal artificial que no genera olores, de bajo costo, además de que no susceptible a depreciaciones tan aceleradas como los equipos mecánicos y eléctricos, es amigable con el ambiente por generarse un espacio para el establecimiento de fauna silvestre.

Además no consume electricidad y captura carbono del ambiente lo que mitiga el impacto del cambio climático. Sus subproductos, plantas y materia orgánica, pueden ser utilizados para la generación de artesanías y/o producción de compostas, lo que podría generar fuentes de empleo locales, añade el documento de la UdeG.

El humedal artificial trataría 60 litros por segundo de aguas residuales urbanas.

“La descarga aportada por El Grullo al Río Ayuquila – Armería, transita por más de 70 kilómetros del afluente dentro (en el lindero nororiente” de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán. Este río constituye el ecosistema con agua dulce más importante del Área Natural Protegida perteneciente a la red Hombre y la Biosfera-Unesco, que contiene una importante biodiversidad para el occidente de México y Jalisco”, informa la ficha justificativa del proyecto de humedal realizado por la CEA en 2005.

El costo de la obra, de acuerdo al estimado de ese año, sería de 39.5 millones de pesos, pero ahora tendrían que destinarle mayor presupuesto. Su construcción duraría un año.

Aunque este humedal tiene un bajo costo de operación no es la opción ni para la CEA ni para la CONAGUA. Estas dependencias le propusieron al alcalde que saneara las aguas mediante una planta de tratamiento.

La experiencia en los municipios que integran la Junta Intermunicipal del Rio Ayuquila (JIRA) del 2003 a 2012 se han construido diez plantas de tratamiento, incluyendo la de Autlán que fue construida en 2003, pero que empezó a funcionar un año después en un 40 por cierto de eficiencia y con una serie de altibajos.

La mayoría de ellas están fuera de operación, sólo la planta de Unión de Tula que opera con deficiencias en un 50 por ciento porque todavía tiene descargas del rastro municipal que ocasiona el colapso. La más reciente planta es la del municipio de Tonaya que trabajó cerca de año y medio, pero que la actual administración la abandonó por los altos costos de operación, aunado a que las plantas se establecen en zonas de inundación.

El Profesor investigador del Departamento de Ecología y Recursos Naturales (DERN) del Cu Costa Sur, Dr. Luis Manuel Martínez Rivera en entrevista para Plataforma Radial dijo que la inversión de estas diez plantas de tratamiento esta tirada a la basura y el Rio Ayuquila sigue siendo contaminado principalmente por las descargas de Autlán y El Grullo.

Asimismo, la población rivereña de El Aguacate, Tuxcauesco, Zenzontla, San Pedro Toxín y el resto de los ejidos sigue igual de expuesta a un problema de salud pública a causa de la contaminación del agua.

“El problema no es que la planta funcione, es lo que cuesta hacerlas funcionar a largo plazo y ahí es donde la experiencia no solo en México, en el Estado y la región nos indica que los sistemas convencionales con uso intensivo de energía eléctrica pues están tronando, ahí las tenemos como elefantes blancos y va hacia la misma dirección”, argumentó.

 

Foto: Milenio