Por Oswald Alonso

 El presidente Enrique Peña Nieto visitará Cuernavaca en los próximos días; dejará su agenda internacional y nacional para atender el auxilio que lanzó el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo.

El fin de semana, Blanco Bravo envió una carta a Peña Nieto en la que dio muestras de falta e capacidad para conciliar, ¿no sabía que sería complicado el inicio de su mandato?

Explicó a peña Nieto, en una carta que sólo circuló en redes sociales, que regidores del PRI, a quienes acusó de corrupción, boicotean su toma de protesta el próximo 1 de enero.

Preocupado por lo que pasa en la tierra del general Emiliano Zapata, el presidente aunque no lo ha hecho público, suspenderá todo para venir en apoyo al “Cuauh”… Eso es lo que quisiera el nuevo edil de la ciudad lo que no ocurrirá  porque el exfutbolista que le ganó al PRI no es amigo del presidente.

Lo que sí ocurre es que el “Cuauh” ya dio las primeras muestras de su incapacidad para iniciar su mandato con estabilidad. Ya dio muestras de incapacidad para conciliar con las fuerzas políticas. Necesita un acuerdo para iniciar lo que se ha negado a hacer con la idea de que tiene el apoyo del electorado. Ingenua visión en el sistema político mexicano. Ingenua visión cuando su partido viene, precisamente, del sistema que ahora lo ve crecer a él. Necesita un acuerdo con las fuerzas política para iniciar sin conflicto.

Pero parece que pedimos mucho. El Cuauh ya se peleó con el gobernador Graco Ramírez y su comisionado de seguridad Jesús Alberto Capella Ibarra, acusa imposición en el esquema de seguridad del Mando Único. Ya se peleó con sus regidores del Partido Social Demócrata (PSD); ya se peleó con los regidores salientes  a quienes acusa ahora de ser lo más corruptos.

Ya se peleó con el exedil de la ciudad Manuel Martínez Garrigós, político que prestó su estructura política para ayudarlo, ayuda que le mereció dos regidurías, a pesar de que ahora Cuauhtémoc lo niegue.

Ya se peleó con Rodrigo Gayosso, dirigente del PRD a quien le atribuye ser uno de los autores de su desgracia previa a tomar posesión. Incluso, dentro del PSD se asegura que tiene fuertes diferencias con el regidor de su partido y dirigente estatal Eduardo Bordonave Zamora, por sus formas distantes de hacer política, todo a través de su representante.

El inicio inestable del nuevo edil nos dice mucho: Lo que inicia mal, mal  termina, dice uno de los dichos más utilizados en la cultura mexicana.

Lo aplico para referirme a Cuauhtémoc Blanco Bravo. Su candidatura inició mal, fabricó su  residencia para obtener de la misma forma (irregular) un documento que le permitiera competir en el pasado proceso electoral en el que ganó contundentemente la elección en Cuernavaca.

Se preguntaran, ¿entonces, por qué si obtuvo su residencia de manera ilegal, por qué no lo denunciaron en su momento?

La respuesta es simple: los partidos políticos dejaron se registrara al minimizar su crecimiento. Cuando se dieron cuenta de su popularidad se había vencido el término legal con que contaban para impugnar su registro. Así que, no es que haya sido legal su residencia, lo que pasa es que nadie lo impugnó.

Ahora el edil electo enfrenta sus propias incapacidades, debe agregar las  de sus colaboradores.

En dos ocasiones ha enviado cartas al presidente del país Enrique Peña Nieto para denunciar ataques en su contra como si Peña Nieto dejara todo para venir y rescatarlo.

Las cartas al presidente son sólo una estrategia de mercadotecnia política para victimizarse, gobernar requiere más que eso. Sabremos pronto de qué está hecho.

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