Por Oswald Alonso

Si es cierto como dice el gobernador Graco Ramírez, que la organización criminal Los Rojos es la responsable de la muerte de la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota, entonces, Santiago Mazari Miranda «El Carrete» es el autor material.

Mazari Miranda, es, según la Secretaria de Gobernación (Segob) el líder de Los Rojos en Morelos con influencia indiscutible en el estado de Guerrero. Se trata de un joven de la zona sur de Morelos, para ser exactos de Puente de Ixtla, cuyo tío es el exdiputado local del PT, Alfonso Miranda, quien ha sido también señalado de ser parte de la red de crimen organizado que opera en Morelos.

Son muchas acusaciones en su contra pero hasta el momento no han sido probadas por sus detractores, entre ellos el propio gobernador.

La zona sur, probado está, es el territorio de Santiago Mazari, también conocido en el mundo criminal como “El Carrete”.

Para que sepamos de lo que es capaz de hacer sin que nadie, nadie es nadie, lo pare, les contaré lo que ha ocurrido sistemáticamente con los empresarios de la zona.

Santiago,  por medio de sus operadores (sicarios) ha reunido en por lo menos tres ocasiones  a grupos de empresarios para pedirles una cuota de hasta medio millón de pesos.

Su modus operandi es que un sicario visita al empresario, le ordena que tiene que estar en el pueblo de Galeana donde lo estarán esperando en una camioneta Van. A la misma convocatoria llegan por lo menos 20 empresarios que son llevados en la Van para reunirse con «El Carrete».

Para llegar al encuentro, viajan al estado de México en convoy camionetas de hombres armados escoltando la Van, nadie les pone alto, transitan con toda impunidad.

Llegan al restaurante en el que Santiago ya está ahí. Pide hasta medio millón de pesos de lo contrario serán secuestrados y obligados a pagar de todas formas. Todos aceptan. Regresan por la misma vía y forma. Así tres grupos de empresarios en diferente día y mes.

Pero lo mismo ocurre con ediles que salieron y entraron de la región sur del estado, a todos los ha reunido para establecer sus reglas. No sabemos cuántos aceptaron o rechazaron las reglas del narco. Lo único claro es que «El Carrete», el presunto criminal morelense más buscado por el gobierno estatal y federal, está libre imponiendo condiciones económicas y políticas.

¿Por qué el gobierno estatal no ha podido ubicarlo?¿por qué no ha sido suficiente la tecnología que dice el gobierno haber adquirido para detener a este hombre que se ha convertido en un mito en toda le región?

El asesinato de Gisela Mota nos dice que algo grave pasa en el estado y no se quiere aceptar.

En los últimos semanas, se contabilizan decenas de muertes violentas, desmembrados y secuestrados. Existe una lucha entre criminales por el territorio estatal como si fuéramos mercancía.

La hipótesis de que Los Rojos mataron a Gisela Mota, es creíble, lo que falta saber es ¿por qué mandaron matar a Gisela Mota? ¿Acaso se negó a pactar con «El Carrete»? o como sugieren algunos periodistas nacionales ¿pactó con Guerreros Unidos,  cartel contrario a los Rojos? No lo sabemos. No hay nada claro.

 

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