Messeguer junta lo malo (Gustavo Petricioli) con lo bueno

Por Oswald Alonso

Jorge Messeguer perdió toda capacidad  para saber quién si, y quien no es apto para sumar puntos a una campaña política. En su idea numérica, creé que al anunciar a personajes de la política priista que se suman a su equipo,  va ganar puntos a su favor. Todo lo contrario.

El caso de Gustavo Petricioli Morales, es un caso digno de exponer, ejemplifica lo aberrante que puede ser que alguien no apto se sume a su  equipo, de entrada no pasaría ni  la prueba del alcoholímetro. Me explicaré.

Este lunes en conferencia de prensa lo presentó como el gran personaje priistas  con trayectoria digna de sumar a su equipo de campaña. El hombre con todo el dolor del mundo, pudo sostenerse por algunos minutos, pero su cuerpo no le dio para más y tuvo que acomodarse en una silla.

El ex regidor del PRI en el municipio de la ciudad de la Eterna Primavera, está mal, producto de su enfermedad  llamada alcoholismo. Quienes lo conocemos por una vecindad, sabemos que un día a la semana  está en sano juicio, pero el resto de la semana no.

Es sabido por toda la colonia Lomas de Ahuatlán que, el político pasa mucho tiempo mal, como alguna vez se acusó al panista  presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa. Al presidente se acusó de estar en todo momento en estado de ebriedad, sobre todo cuando estaba en los pinos.

Se dijo, si esto es así, el presidente no estaría apto para tomar decisiones, en la clínica idea de una enfermedad como esta. Por eso, llama la atención que Jorge Messeguer, en una actitud al parecer de desesperación quiera sumar en un solo lugar a lo mejor con lo peor. Ayer hizo lo mismo al integrar a  Gilberto Alcalá, unos de los peores  legisladores que ha tenido la historia de Morelos.

No hay duda de la enfermedad de Gustavo, tendría que ser tratado antes de pensar en integrarlo a las ideas por rescatar una ciudad; primero tendría que rescatarse así mismo. Lo ha dicho bien, el mismo Jorge Messeguer, Cuernavaca no merece esto. Merecemos más que un hombre enfermo de alcoholismo, cuya salud ya no le permite el vigor necesario para estos tiempos.

 

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