Por Oswald Alonso

Jorge Messeguer Guillén  se fue como candidato del PRD a la alcaldía de Cuernavaca pero la realidad es que nunca se fue de la Secretaría de Gobierno. A toda hora se reúne con el  gobernador Graco Ramírez para acordar decisiones políticas, también las administrativas  del gobierno.

Entonces qué hace el médico Matías Quiroz Medina como secretario de Gobierno. Hace, desde luego,  lo que no hacía Messeguer Guillén: construir una agenda de atención con los actores sociales y políticos, con los que mantenía distancia el gran perdedor de la contienda electoral del  PRD (Jorge Messeguer).

Pero Jorge sí hace lo que no le permiten a Quiroz Medina: tomar decisiones sobre el gobierno; se ha convertido en el gran asesor  del gobernador perredista que ahora quiere ser candidato de las izquierdas a la Presidencia de México.

La  cercanía de Messeguer con Graco no es circunstancial. Después de haberse colocado en el cuarto lugar en los resultados de la elección en Cuernavaca, Messeguer ya tiene el plan B.

A su equipo de trabajo le confesó, después de la trágica jornada electoral del siete de junio, que ahí iniciaba el camino para ser el candidato  del PRD a la gubernatura.

Se mostraba entusiasmado, seguro, pero su rostro permanecía desfigurado por los aplastantes resultados.

Existe plan C:  Jorge Messeguer Guillén será el gobernador interino cuando Graco Ramírez, solicite licencia para  irse a campaña para convencer a los militantes de su partido (PRD) y de otras izquierdas -menos la de Andrés Manuel López Obrador, con quien sostiene  choques  al expresar que lo que menos necesita México es un mesías como AMLO- que es el candidato ideal  para 2018.

Si es así,  ¿entonces a quién dejará Graco la candidatura  a la gubernatura? No lo sabemos  por ahora,  pero no existe duda de que el gobernador es habilidoso  y dejará un candidato a modo para darle por lo menos continuidad a su proyecto en Morelos.

No es casual la aparición de Jorge Messeguer con el disfraz renovado de “ciudadano”.  Ha citado a conformar una Asamblea Ciudadana, la que él sin duda pretende encabezar. Ya no es creíble su argumento de ser un ciudadano como nosotros, eso ya no lo cree ni su conciencia.

Desde luego no pierde el estatus legal de ciudadano pero eso es distinto.

Para ejemplo un tema. Jorge Messeguer Guillén, como secretario de Gobierno, operó contra la Ley de Participación Ciudadana para que no se conformara el consejo de civiles que tomen las decisiones de llevar a la práctica  la Consulta Pública, el Referéndum, el Plebiscito y la Revocación de Mandado.

Se le congelaron las ideas y los pies cuando hipotéticamente pensó que ese instrumento legal se lo aplicarían al gobernador  Graco, más cuando prometió en campaña someterse a revocación de mandato cada dos años de su gobierno.

Este es un sublime ejemplo, que coloca  a Messeguer Guillén como uno de los más grandes enemigos que hemos tenido los  ciudadanos que participamos en  la incipiente democracia morelense.

La Ley de Participación Ciudadana, incluso por la que peleó el mismo Messeguer, fue atentada desde la estructura de poder, no de gratis las protestas de los sectores económicos  que exigían se integrara el consejo.

El regreso de Messeguer Guillén con su tradicional disfraz  de ciudadano -renovado-  no es nuevo, le había funcionado. Veremos ahora  en que nuevo plan se metió.

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