Por Oswald Alonso

Es un hecho que dada la fragmentación en la composición en el sistema político mexicano, los partidos políticos (minoritarios), ahora más que nunca compiten por su supervivencia. El mapa de votación de los ciudadanos es complejo si se piensa en el abanico de posibilidades que ahora mismo existen, más con los nuevos partidos con registro surgidos el año pasado.

Recientemente, Francisco Abundis Luna, Director asociado de la empresa Parametría, dio a conocer un estudio de opinión sobre las preferencias electorales en este momento. Los resultados nos dan un panorama del comportamiento de los ciudadanos al momento de decidir por quien votara en julio próximo cuando se habrá de renovar la cámara baja del Congreso de la Unión. En el caso de Morelos, también se cambian a 30 legisladores locales y 33 presidencias.

No es sorpresa que el partido Morena, de Andrés Manuel López Obrador, logra a estas alturas según la medición, un porcentaje de 10 puntos de votación en la jornada electoral, dos abajo del desgastado PRD quien obtendría si hoy fuera la elección un porcentaje de 12 puntos. Ayer se fue el senador Alejandro Encina a Morena, seguramente más abandonaran al partido de los Chuchos, cuyo aliando más importante ahora es el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, enemigo número uno del Peje AMLO.

El Partido del Trabajo (PT),  si hoy fuera el día de la votación desaparece al igual que Partido  Humanista y el Partido Encuentro Social. En Morelos existe el Partido Social Demócrata (PSD), que no fue medido por Parametría pero la tendencia puede darnos su desaparición del mapa político estatal.

Con esta tendencia se explica que los dueños de este partido, Los Hermanos Yañez, uno diputado local y otro excandidato a gobernador, intenten utilizar cualquier treta para evitar su propia extinsión política, más cuando gozan con gusto los beneficios del poder político.

La llegada de Cuauhtémoc Blanco, al PSD como candidato a la alcaldía de Cuernavaca, es un acto desesperado de los hermanos por conservar el registro de su partido. Utilizar a un futbolista seguido por miles de aficionados es una canallada electoral, sobre todo, cuando se trata de un personaje que no ha dado señales de ser precisamente un hombre preocupado por la sociedad y su compleja situación. ¿Algún acto de bondad?, ¿de caridad?, ¿algún acto de defensa de los derechos de alguien?

Si las cosas no cambian hoy se hará el anuncio con el futbolista que eso si, se ha visto envuelto en escándalos.

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